La verdad te oprime los huesos, no es tan fácil sostener el candil ardiendo.
Te creías de acero y eres papel mojado.
Déjate caer.
¿Puedes tocar el aire?
No desistas.
Tienes el oxígeno podrido y ponzoñoso.
El roble no necesita agua, sus raíces beben de tu dolor.

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